¿Somos dueños de nuestro destino?
O, por el contrario, ¿hagamos lo que hagamos, ya está escrito y no podemos escapar de él?
Me resisto a creer que nacemos con un patrón predefinido, que cada paso de nuestra existencia viene marcado de antemano y que da igual lo que hagamos para intentar cambiarlo.
Si hay algo en lo que firmemente creo es en que nacemos libres y q sí, tal vez cada paso que demos nos conduzca irremediablemente al siguiente de la cadena de acontecimientos, pero lo importante es que ese paso lo elegimos nosotros y que si es equivocado, rectificar es de sabios. No se trata de recular, de ir hacia atrás, sino de girar el timón hacia otro rumbo. Porque la carta de navegación tiene todas las posibilidades de ruta que nosotros queramos darle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario