sábado, 17 de abril de 2010

Ya no formas parte de mis días...

Recuerdo ese momento perfectamente. Es curioso como 6 años después el gris del cielo está exactamente igual que aquella tarde. Parecía como si quisiera expresar aquello que yo intentaba ocultar por todos los medios y que tanto sacrificio me costó. La lluvia tenue eran las lágrimas que yo estaba reprimiendo con todas mis fuerzas.
No iba a llorar, lo tenía muy claro. No iba a permitir que me vieras derrotada. Podías estar tranquilo porque no iba a estropear tu día tan importante.
No sé si por cinismo o por intentar "normalizar" la situación habías querido que yo estara allí. Hubiera podido buscar alguna excusa para no aparecer pero no lo hice. Tal vez verlo con mis propios ojos era la terapia de choque que necesitaba para borrarte definitivamente de mi cabeza y de mi corazón...

Hacía frío afuera, mi cuerpo estaba tiritando pero mi alma ardía por el desamor y la decepción. Intenté poner la mejor de mis sonrisas cuando te acercaste y creo que fuí bastante convincente. Había tenido un buen maestro en el arte de la falsedad.

Han pasado los años, el dolor lentamente fue desapareciendo. Dejaste de ser parte imprescindible de mi vida para pasar a ser un recuerdo. No voy a negar que a pesar de todo hubo muy buenos momentos, no sé si del todo sinceros por tu parte pero me da igual: me quedo con lo que viví, con lo que sentí, con los momentos de risas, con los momentos de complicidad en los que bastaba mirarnos para decírnoslo todo.
Ya no hay rencor, ya no hay rabia, la herida cerró y la cicatriz apenas es un esbozo.
Como dicen al otro lado del charco: Que te vaya bonito... :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario


Mi foto
Porque los senderos son sabios y las casualidades siempre tienen una razón de ser...