sábado, 9 de octubre de 2010

A cup of coffee


Hacía un mes justo de aquel primer correo. Un mail de lo más escueto y frío dando a entender que me lo enviaba por compromiso. Le contesté también por compromiso, porque no quería parecer maleducada. Y de repente, empezaron a llegar más. Al principio me hacía gracia al mismo tiempo que me resultaba chocante ese interés en buscar cualquier excusa para que aquella "conversación" no se cortara, pero confieso que llegó un punto en el que esperaba encontrarme el siguiente al abrir la bandeja de entrada...
Y ahora, ironías de la vida, estaba allí, caminando hacia la otra punta de la ciudad, con un nudo en el estómago y rezando para que el silencio no se hiciera dueño de la situación.
Entramos en el pub y hacía un calor horroroso, aunque supongo que fue porque llegamos tan nerviosos y acelerados que nuestro cuerpo era incapaz de regular la temperatura.
Romper el hielo costó menos de lo que en un principio creía, imagino que cuando vi que derramaba el vaso porque estaba tan nervioso como yo, me tranquilicé o más bien me solidaricé con él. Al silencio sólo le concedimos unos segundos para que nos hiciera compañía de las casi 3 horas que estuvimos juntos.Estaba extrañamente cómoda allí escuchándolo y me di cuenta de que éramos muy diferentes pero que en el fondo había algo que nos unía: los dos habíamos estado dando tumbos, negándonos sueños y dejando escapar demasiados trenes.
No sé si habrá otro café, aunque reconozco que me gustaría encontrar un nuevo mail en la bandeja de entrada...

1 comentario:

  1. Un sito,un cafe y una compañia no esperada, pero aun así, despertando emociones que querian salir desde hace mucho tiempo.Sólo por eso merece la pena el intento.
    :)

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Porque los senderos son sabios y las casualidades siempre tienen una razón de ser...