miércoles, 29 de septiembre de 2010

Vulcano


Mi montaña rusa de sentimientos otoñales sigue con sus subidas a alturas impensables y bajadas de vértigo en caída libre. Me siento como un volcán a punto de entrar en erupción, con toda esa lava quemándome por dentro...
Hoy es uno de esos días en los que siento una punzada en el estómago que no me abandona y que me oprime de tal manera que me cuesta hasta respirar. Llevo varias noches sin apenas dormir con un cóctel mezcla de miedos, inseguridades, esperanzas, curiosidad y muchas ganas de llegar con mi barquito a puertos de tierras desconocidas y dejarme sorprender por sus rincones...
Desterrar mis miedos es mi eterna batalla. Y aunque llevo unos días en los que los nervios se han convertido en mis fieles compañeros de camino, estoy contenta porque esos retos imposibles, esos muros que nunca creí poder derribar van derrumbándose poco a poco. Estoy segura que toparé con otros, pero espero que la confianza que lentamente va aferrándose a mi no me abandone, sino que se convierta en una aliada cada vez más fuerte...

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Porque los senderos son sabios y las casualidades siempre tienen una razón de ser...