viernes, 26 de agosto de 2011

Desconexión


El verano está a punto de terminar y este año no ha sido sinónimo de descanso, todo lo contrario, me ha recordado a los veranos de dobletes interminables en los que acababa como si me hubiera arrollado un tren. Este año me siento un poco así, pero creo que la que está todavía más cansada es mi mente: cansada del trabajo con 50 millones de cosas en la cabeza al mismo tiempo dando el 200%, cansada de estar siempre pendiente de las necesidades de los otros sin escuchar lo que mi corazón le pide, cansada de ilusionarme y tropezar una y otra vez... y al mismo tiempo, cansada de sentirme así cuando tengo la suerte de tener tanto de bueno a mi alrededor.
Mañana me subo a un tren, desconecto, sola, hacia un lugar que apenas conozco. No dispongo de mucho tiempo pero necesito parar, serenarme, coger aire y sentir como se van oxigenando mis células, recuperar la energía perdida en estos últimos meses. Espero conseguirlo...

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Porque los senderos son sabios y las casualidades siempre tienen una razón de ser...